La España contemporánea ha cristalizado en un modelo en el que un centro hegemónico, representado en la "idea de Madrid", concentra el poder político, económico, simbólico y mediático, mientras las periferias permanecen mudas, en un eterno segundo plano. No se trata de una coyuntura pasajera, sino de una arquitectura orquestada con el advenimiento de la democracia y consolidada en las décadas posteriores. El resultado es un país donde ministerios, bancos, grandes medios y empresas orbitan en torno a un mismo punto en el mapa, y donde los territorios periféricos se ven reducidos, la inmensa mayoría de las veces, a meros proveedores de talento, recursos y legitimidad simbólica. Un sistema radial que ensordece la pluralidad en la que, teóricamente, se basa el Estado de las Autonomías. En "Las periferias mudas", el periodista y analista político Salvador Enguix examina con rigor las múltiples dimensiones de este centralismo institucional, económico, mediático y cultural y sus efectos perversos sobre la cohesión y el desarrollo del país. A través de un recorrido por el poder institucional, la geografía del dinero