Julio César propone el reto definitivo. Astérix y Obélix aceptan. Roma no sabe en lo que se ha metido. Exasperado por la resistencia de una pequeña aldea gala, César lanza un desafío sin precedentes: doce pruebas inspiradas en los trabajos de Hércules. Si los galos las superan todas, el Imperio Romano es suyo. Si fallan una sola, se convierten en esclavos. Spoiler: César no ha leído bien a sus rivales. Lo que este pobre hombre no ha calculado es que Astérix tiene más astucia que todo el Senado junto, y que Obélix tiene más hambre que el ejército romano al completo. La historia avanza prueba a prueba a ritmo trepidante, con un humor que mezcla la acción más física con la sátira más afilada. Una de las pruebas los enfrenta a una burocracia romana tan absurda y laberíntica que lleva décadas arrancando carcajadas a lectores de todas las edades, y sigue siendo tan vigente como el primer día. Astérix es de esos álbumes que los padres compran «para los niños» y acaban leyendo ellos primero. Esta edición especial del 50 aniversario de la película de animación original de Goscin